De la fibrilación auricular a la bradicardia
El sistema eléctrico del corazón puede presentar fallos que resultan en ritmos descontrolados. Mientras que la taquicardia implica una frecuencia superior a los 100 latidos por minuto, su contraparte, la bradicardia, señala una lentitud peligrosa. Una de las variantes más complejas es la fibrilación auricular, donde el ritmo no solo es rápido sino caótico, aumentando el riesgo de que se formen coágulos que deriven en una trombosis o una embolia sistémica.